domingo, 28 de junio de 2009

El Directorio, visto por el fundador de una empresa familiar


La instauración de un Directorio es una gran forma de mejorar el gobierno de una empresa familiar. Sin embargo, dar este paso no siempre resulta sencillo para el fundador...

Por Alfonso Chiner

Cuando una empresa familiar se plantea el paso del fundador a la segunda generación, es conveniente iniciar y desarrollar la función de gobierno separada de la gestión diaria a través de un órgano colegiado, es decir, de un Directorio.

Jaime, que había creado y desarrollado con éxito una empresa a lo largo de las últimas décadas, era muy consciente de ello, pero ahora que llegaba el momento de hacerlo, se daba cuenta de que no le iba a resultar fácil.

Si se decidía a crear el Directorio, el resto de miembros de la familia querrían que él lo presidiera, y eso suponía enfrentarse a un cambio significativo en sus hábitos de toma de decisiones.

De un modelo personalista en decidir y ejecutar debería adaptarse, o al menos apoyar y "tolerar", un modelo en el que el grupo de directores (actuando como equipo) tomarían las decisiones de gobierno.

No sería fácil lograr el equilibrio entre su liderazgo y el respeto a las decisiones de grupo, pero era consciente de que era un esfuerzo necesario para conseguir el buen funcionamiento de la empresa familiar.

Sin embargo, este cambio de hábito le generaba incomodidad...

Comentó sus preocupaciones con su amigo Pedro, que se había visto algunos años atrás en la misma tesitura. Mientras tomaban un café, su amigo le recomendó: "Jaime, no te tomes esto como una crítica al pasado, sino como una nueva etapa en el proceso de sucesión, que siempre has querido planificar y organizar. No es que quieran cuestionar tus decisiones, se trata de formalizar un proceso. Tus hijos te lo agradecerán, cuando se incorporen al negocio".

Los argumentos sonaban convincentes y Jaime decidió seguir pensando en ello con calma.

Días después, en un almuerzo de trabajo, uno de los empresarios asistentes defendió la utilidad de incorporar asesores externos al Directorio. Aseguraba que la colaboración de directores externos, aunque no es fácil de aceptar, podía ayudar a conducir el proceso de sucesión con rigor y formalidad. El objetivo es dotar al Directorio de todo su potencial y permitirle aportar todo su valor.

Otro de los comensales añadió que los externos deben ser impulsores de la no autocomplacencia y aportar libremente su experiencia y criterio en sus opiniones aunque no coincidan con las del fundador-presidente:

"Si existen unos vínculos de amistad o familiaridad excesivos entre el fundador-presidente y los directores externos, el efecto puede desvirtuarse. Entonces, su aporte de valor al proceso sería menor y más lento", advirtió otro de ellos, que recomendaba una etapa de adaptación para potenciar el hábito de escuchar, argumentar, debatir y convencer, y así llegar a consensuar decisiones.

Jaime salió de ese almuerzo algo confundido. Gestionar la lógica discrepancia de opiniones como algo positivo para conformar criterios no siempre es fácil, pensó. Sobre todo cuando en el Directorio conviven diferentes generaciones (y, en ocasiones, varias ramas familiares).

Con frecuencia, las opiniones contrarias se interpretan como críticas a lo hecho anteriormente y, entonces, se pierde la focalización estratégica para avanzar en el futuro.

"Llevará tiempo, esfuerzo y ciertas dosis de generosidad personal, alcanzar una velocidad de crucero en el funcionamiento adecuado del Directorio como equipo de gobierno", se dijo Jaime a sí mismo.

Sin duda, también ayudaría disponer de una clara definición de qué funciones y responsabilidades corresponden al Directorio y cuáles al equipo ejecutivo que gestiona el día a día.

Durante muchos años (y con un éxito considerable), había decidido y ejecutado a la vez sus propias decisiones. Pero también debía comprender y aceptar que, aunque él probablemente no necesitaría nunca un Directorio para gobernar su empresa, resultaba muy conveniente que posibilitara y apoyase el desarrollo de este órgano de gobierno porque las siguientes generaciones sí lo necesitarían, para dar continuidad y sostenibilidad al negocio familiar.

Tras todas estas reflexiones, Jaime decidió que valía la pena crear el Directorio y que estaba dispuesto a presidirlo. "Al menos hay que intentarlo", se dijo.

Así, este caso nos brinda algunos interrogantes para reflexionar sobre el gobierno de las empresas familiares:

1) ¿Cómo ayudar al fundador a entender que, aunque para él quizás no sea necesario disponer de un órgano de gobierno como tal, sí lo es para las siguientes generaciones?

2) ¿Puede resultar útil tratar este tema enmarcándolo en un plan de sucesión que contemple adónde se va y qué se pretende conseguir?

3) Dependiendo del momento generacional de la familia propietaria y del tipo de empresa familiar, ¿cuándo es el momento adecuado para iniciar un sistema de gobierno colegiado?

4) Disponer de normas de funcionamiento del propio Directorio, ¿puede facilitar el proceso de consolidación de la función de gobierno?

Alfonso Chiner
Colaborador Científico del Departamento de Dirección Estratégica del IESE Business School y miembro de la Cátedra de Empresa Familiar

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viernes, 26 de junio de 2009

A qué herramientas de management los ejecutivos deben “pasarle el plumero”

Para navegar las aguas que corren por estos días, los directivos argentinos tienen que desempolvar competencias de liderazgo y emocionales que, por los años de bonanza económica, habían quedado en desuso. Desde Korn/Ferry revelan "los requisitos" necesarios para estar al frente de una compañía


A qué herramientas de management los ejecutivos deben “pasarle el plumero”

Para navegar las aguas que corren por estos días o bailar al compás de la música de la coyuntura económica-financiera mundial, los ejecutivos argentinos deben “pasarle el plumero” a varias competencias de management que, por los años de bonanza económica, habían quedado en desuso.


Según investigaciones realizadas en la consultora internacional Korn /Ferry y expuestas por su director regional Francisco Moreno (en la foto) en el marco de la HR Summit celebrada días atrás en Buenos Aires, el actual contexto “disruptivo” demanda competencias de management y emocionales completamente diferentes a las que los líderes estaban acostumbrados.

En principio, un manager debe saber establecer un mapa de largo plazo pero al mismo tiempo tener habilidad para encarar jugadas tácticas o rápidas. A su vez -manifestó Moreno- ser lo suficientemente flexible y “saber manejar la paradoja, es decir, entender que las soluciones no siempre son blanco o negro y que las organizaciones y la gente quieren y a la vez no quieren cambiar.”

Pero todo esto no es suficiente: hoy para un CEO cobra vital importancia tener una buena dosis de lo que Moreno llama “coraje gerencial”, que no es otra cosa que adoptar un escenario y actuar en consecuencia.

“Por último, aunque haya gente que se ría cuando decimos que es una competencia de management, es fundamental el humor, o sea, poder tomar las cosas con el sentido de gravedad adecuado. Un líder debe contar con la capacidad de reírse de la situaciones y de sí mismo, no tomándose todo demasiado en serio”, destacó el director regional de Korn/Ferry.

En cuanto a las competencias emocionales, durante el encuentro para líderes de Recursos Humanos organizado por el grupo Conocimiento & Dirección (C&D), Moreno resaltó:
  • La resiliencia, es decir, la capacidad de perseverar en situaciones que pueden ser frustrantes o que no avanzan. (Ver nota: Cuál es el nuevo tipo de líder capaz de enfrentar con éxito la crisis)

  • La tolerancia a la ambigüedad como capacidad para manejar la incertidumbre

  • La diversidad

  • Y la compostura o habilidad para mantenerse calmo en situaciones críticas.

Por estos días, los teléfonos de las oficinas regionales de Korn/Ferry suenan en busca de ayuda para trabajar con los líderes para que éstos logren tener una visión optimista de la situación, entiendan cuál es su rol como contenedores de equipos en la organización y desarrollen las capacidades necesarias para navegar este tipo de situaciones.

El motivo, básicamente, es que ante un cambio disruptivo es muy probable que las relaciones con los stakeholders cambien de manera sustancial.



Crisis no, cambios disruptivos si
Además de optimista, Moreno piensa estratégicamente. En su opinión, “los momentos de grandes problemas y cambios disruptivos son oportunos para adquirir compañías, redefinir la relación con los consumidores, renegociar los márgenes con los canales de distribución o redefinir el contrato con los empleados.”

No obstante, el ejecutivo de Korn/Ferry resaltó que “para poder hacer esto hay que dejar de hablar de crisis y más bien pensar la situación actual como un cambio disruptivo, es decir, en una ruptura en la manera de hacer las cosas en la que las viejas fórmulas dejan de funcionar y hay que repensar las relaciones con consumidores, empleados, gobierno y proveedores.”

Asimismo– continúo Moreno- “hablar de crisis siempre nos lleva al pesimismo, algo que no despierta las posibilidades creativas, la proactividad y qué hacer frente a la nueva situación.”

Así, la situación propone un escenario para el crecimiento de las empresas. Un ejemplo son los casos de las multilatinas Cemex, Petrobras y Lan, entre otras, que capitalizaron los momentos de cambios disruptivos que se fueron dando en los distintos países.

“En la Argentina post crisis de 2011 hubo una serie de empresas que supieron ver las oportunidades y salieron favorecidas, pero las brasileñas fueron más decididas y adquirieron posiciones en sectores claves como Acindar, Loma Negra, todas industrias en las que nuestro país puede tener alguna ventaja competitiva a largo plazo”, disparó Moreno en la HR Summit.

Cambiar la máquina de café no es la solución
Para el ejecutivo, “la mayoría de las empresas está tomando medidas del estilo de hacer lo mismo con menos, es decir, achicar algunas áreas, cambiar la máquina de café o controlar que nadie saque más fotocopias de las tareas escolares de sus hijos. Pero esto no sirve para navegar la crisis porque con este tipo de medidas no van a poder capitalizar las oportunidades que se vayan dando.”

La solución –prosiguió el directivo de Korn/Ferry- no está en repetir viejas fórmulas sino en borrar y volver a escuchar cuáles son “los ritmos que nos propone el nuevo escenario”.

Y, en este punto, Moreno no dudó en señalar que los managers argentinos están "más que preparados" para navegar este tipo de situaciones. Y fue más lejos: su “teoría” es que están preparados “en exceso” y que ya están tan cómodos en este fenómeno de reaccionar ante un estímulo que no pueden parar de actuar así y comprender que las cosas no deben ser de esa manera.

Y si bien los líderes locales saben sobremanera cómo lidiar con la incertidumbre y cómo dar batalla en contextos adversos, el ejercicio de hacer tres o cuatro escenarios no sirve para pensar y diseñar una estrategia que sea exitosa.

“Los altos ejecutivos tienen que elegir un escenario, mantener la calma, conservar los activos, rediseñar los portafolios de productos para adaptarnos a un nuevo consumidor, y ver de donde se pueden sacar nuevos consumidores, por ejemplo, exportando”, recomendó.

Si bien no es una tarea fácil, tampoco es imposible. Claro que para transitar con éxito ese sendero y redefinir las relaciones de la empresa de una manera completamente nueva, de los managers requieren aptitudes pero también actitudes, porque si son pesimistas o fatalistas automáticamente terminan en la pasividad.


Cecilia Novoa
© iProfesional.com

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miércoles, 24 de junio de 2009

Una acalorada pelea entre empleados dejó a la empresa pagando los daños

Un altercado entre dos trabajadores, que se gestó en el comedor de una oficina, culminó en tribunales con altos costos no sólo para el agresor, sino también para la compañía. Expertos consultados por iProfesional.com explicaron qué hacer para limitar esta responsabilidad
Una acalorada pelea entre empleados dejó a la empresa pagando los daños

La crisis encuentra siempre un rincón donde germinar. Más cuando los ánimos de las personas se muestran caldeados por el estrés laboral que crece al mismo ritmo de los despidos y suspensiones.

Puntos Importantes
  • Los camaristas de la Sala M condenaron a la empresa codemandada (Disco) a responder por el hecho ilícito cometido por su dependiente
  • Expertos consultados recomendaron estrategias para evitar este tipo de condenas que pueden llegar a recargar los exigidos bolsillos empresarios
  • Es un fallo atípico y llamativo, ya que resulta poco habitual que se acuda a la justicia civil para este tipo de reclamos

Es por eso que un simple entredicho entre empleados, en este caso en el ámbito del comedor de una empresa, puede disparar una pelea para alquilar balcones, condimentada con golpes de puño e insultos.

Pero la anécdota no se agotó en una disputa, una nariz partida y dos despidos, sino que mereció la intervención de la Justicia que señaló a la empresa como responsable de los daños cometidos por el dependiente y le impuso el desembolso de $11.400.

Los expertos consultados por iProfesional.com recomendaron estrategias para evitar este tipo de condenas que pueden llegar a recargar los exigidos bolsillos empresarios.

Casi al unísono, destacaron la importancia de implementar reglamentos internos, códigos de conducta o manuales de ética que fortalezcan las obligaciones y deberes de los empleados; pero que, sobre todo, eximan a la compañía de la culpa del trabajador cuando se pueda probar que el accionar fue contrario a las pautas impuestas por el empleador.

"Es conveniente, en casos similares, acreditar que el provocador del daño por el cual se reclama fue sancionado por tal motivo y, además, que se brinda una capacitación sobre este tipo de comportamientos y procesos de quejas", aconsejó Marcelo Aquino, socio de Baker & Mac Kenzie. En tal supuesto, agregó, "se hubiera podido eximir a la empresa de la culpa de su dependiente ya que se tendría por probado que el accionar de este último fue en contra de las reglas señaladas por su empleador”.

Para Aquino, la condena no obedece a que la empresa hubiera ordenado al empleado la agresión, pero, conforme los términos y alcances del art. 1113 del Código Civil (CC), se consideró responsable por la culpa en el accidente de trabajo del dependiente.

“Es un fallo atípico y llamativo, ya que resulta poco habitual que se acuda a la justicia civil para este tipo de reclamos y, también, que se invoque la responsabilidad de la compañía, por el artículo 1113 del CC, para pretender un resarcimiento por parte de un ex trabajador despedido que participó en una riña con motivo y en ocasión del trabajo”, señaló Héctor García, socio de García, Perez Boiani & Asociados.

“Es por ello que no se debe perder de vista que el prisma para el juzgamiento de los hechos y el derecho en pugna es propio de la justicia civil y no de la laboral, como primera consideración”, anticipó García.

Para el experto, del fallo se desprende que la firma Disco S.A. como codemandada no consiguió acreditar la culpa del hecho en cabeza de la víctima, que en este caso sería el empleado lesionado en la pelea.

“Estamos ante una problemática más de orden casuístico que jurídico, ello sin perder de vista que el artículo 75 de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) le impone a todo empleador cumplir con el “deber de seguridad” respecto de la integridad psicofísica de cada uno de sus trabajadores.

“Quizás, en esta situación, no haber discriminado quién fue que inició la agresión y limitarse a despedir a los dos trabajadores, resultó crucial”, opinó el socio de García, Perez Boiani & Asociados.

Para Aquino, “no es alocado que una empresa se haga responsable cuando sucede esta situación dentro del establecimiento, pero hay que ver en qué circunstancias se ha dado”, evaluó y agregó, en consonancia con las palabras de García, que se trata de una problemática relacionada con lo casuístico.

Cambio de rumbo jurisprudencial
“Hace más de una década, cuando se producía una riña en el ámbito de trabajo, la jurisprudencia laboral no dudaba en considerar que era causal de despido justificado respecto de todos los que participaron en ella”, aclaró García.

Sin embargo, destacó el experto, en estos últimos años esa tendencia fue modificándose y la justicia laboral exige que el empleador distinga y que ejerza su poder disciplinario de modo diferenciado entre el victimario y la víctima; algo que en este caso no se hizo.

Para ahorrar culpas, reglas claras y armonía laboral
“Cada día cobra mayor y vital importancia la implementación de reglamentos internos, códigos de conducta o manuales de ética que fortalezcan las obligaciones y deberes de los empleados como garantes de un clima de apropiada convivencia laboral y armonización del ámbito de trabajo”, aconsejó el especialista en derecho laboral.

En la misma línea, Aquino señaló como conveniente, en casos similares, acreditar que el agresor -provocador- del daño por el cual se reclama fue sancionado por tal motivo y, además, que se brinda una capacitación sobre comportamiento y procesos de quejas.

“En tal supuesto, se hubiera podido eximir a la empresa de la culpa de su dependiente ya que se tendría por probado que el accionar de este último fue contrario a las pautas indicadas por su empleador”, detalló.

“Hay que ser particularmente cuidadosos y diligentes en la producción de la prueba para tratar de minimizar la responsabilidad del empleador”, aportó Paula Oviedo, del Estudio Negri, Teijeiro & Asociados.

“En el caso, el juzgado valoró en contra de la empresa el hecho de que no fueran a declarar todos los testigos propuestos -sólo dos-; lo considero excesivo”, apuntó.

La pelea que llegó a tribunales
En la causa S. M. c/Q. H. y otro s/daños y perjuicios”, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, decidió hacer lugar al reclamo de un empleado que había sufrido lesiones a raíz de un pelea con un compañero de trabajo, en oportunidad en que el mismo se encontraba cumpliendo con sus funciones.

Los camaristas de la Sala M condenaron a la empresa codemandada (Disco SA) a responder por el hecho ilícito cometido por su dependiente porque la consideraron responsable por el daño causado por su empleado en los términos del artículo 1113 del Código Civil.

“Actualmente, prevalece la tesis amplia de admisión de la responsabilidad del principal por la conducta de su dependiente”, indicó Oviedo.

“Basta que el daño haya sido provocado con motivo del trabajo del dependiente que lo causó, no es necesario que ello hubiera ocurrido en ejercicio regular de su cargo o por orden de la empresa”, agregó la abogada.

En la causa se comprobó la relación de dependencia mantenida entre el agresor y la compañía, así como que el daño provocado había ocurrido en ocasión o en circunstancias de la función encomendada, debido a que ocurrió en el horario y en el lugar de trabajo.

Los jueces Mabel De los Santos, Carlos Raúl Ponce y Elisa M. Díaz de Vivar entendieron que, no habiéndose podido demostrar culpa de la víctima, la cual había alegado Disco para no responder junto al otro demandado, el empleador debía responder por los daños causados por su dependiente.

Así fue como condenó a Disco a pagar por incapacidad física sobreviniente $8.000, gastos de medicamentos $400, por el daño psicológico que marcó a la víctima y por el daño moral $3.000.

Además, de acuerdo a los fundamentos del fallo, no fue necesario que el dependiente produjera el daño en ejercicio regular y reglamentario de su cargo, sino que bastaba que lo hubiera sido "con motivo de su trabajo".

En la sentencia se lee: “A partir de la reforma introducida por la Ley 17.711 (…) se admite la responsabilidad del comitente o principal, aún cuando el hecho dañoso se hubiere producido `con ocasión´de sus funciones".

Los hechos
Los dos empleados se encontraban en el comedor y uno de ellos era el encargado de distribuir el almuerzo para el personal del sector. Al momento de repartirle su ración de comida al otro empleado en discordia, éste último se mostró disconforme con la cantidad por ser pequeña y fue entonces cuando comenzaron los insultos y golpes de puño, que terminó con uno de ellos -el demandante- lesionado, con una fractura de tabique nasal.

Fue así que, luego del desafortunado suceso, la empresa resolvió el despido de ambos.

Victoria Pérez Zabala
©iProfesional.com

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martes, 2 de junio de 2009

¿Qué clase de líder es más eficaz en un contexto de crisis?


Cuando llega la crisis y los procedimientos normales no ofrecen respuestas, las acciones y actitudes de los líderes pueden hacer toda la diferencia entre una solución satisfactoria o una escalada de los problemas. Así, ¿cuál es el perfil del líder ideal tiempos de tormenta?


Uno de los primeros efectos de una crisis sobre el equipo directivo es la pérdida de perspectiva. En medio de la velocidad con que se precipitan los hechos, se vuelve difícil identificar prioridades y tomar decisiones.

Y, en su búsqueda de una solución, los directivos suelen encontrarse con que sus prácticas habituales no son de gran ayuda. En efecto, las reglas, las políticas, los procedimientos, las estructuras y los procesos fueron creados para mantener el orden y gestionar en momentos de normal curso del negocio.

Además, los ejecutivos son víctima de una serie de emociones que "tiran" en diferentes direcciones y generan un marco de estrés agudo.

Por todos estos motivos, es frecuente que, ante el surgimiento de una situación crítica, los líderes de las organizaciones tomen decisiones que no sólo no sirven para encontrar una salida sino que hasta acaban agravando la situación.

Un ejemplo de pésimo manejo de crisis fue la respuesta del CEO de Exxon ante el desastre ambiental conocido como Exxon Valdez.

En marzo de 1989, el buque petrolero Exxon Valdez encalló en Alaska, derramando 42.000 toneladas de crudo y contaminando 2.000 kilómetros de costa. El acontecimiento puso el foco en el CEO de la compañía.

Pero, al ser consultado, el número uno de Exxon minimizó la cuestión y respondió que "no tenía tiempo para estas cosas y este tipo de preguntas". Evidentemente, esta actitud sólo sirvió para ponerse en contra a la prensa y la opinión pública, agravando los costos de reputación para la organización.

En efecto, cuando llega la crisis y los procedimientos normales no ofrecen respuestas, las acciones y actitudes de los líderes pueden hacer toda la diferencia entre una solución satisfactoria o una escalada de los problemas.

Ahora bien, ¿qué clase de líder es más eficaz en una crisis y cuáles son las capacidades esenciales para gestionarla?

Capacidad de identificar los problemas. El mejor "piloto de tormentas" es capaz de detectar, cuanto antes, cuál es el problema real que afecta a la organización, sabiendo diferenciar lo que es importante de lo que no lo es, manteniendo durante y después de la crisis, el foco en las prioridades.

Esto involucra la capacidad de recoger, considerar y analizar la información disponible de las mejores fuentes y poseer la virtud de escuchar con criterio.

Ejercitar la previsión, anticiparse a lo peor. Una de las características esenciales de una crisis es que son inesperadas. No es realista pensar que se puede estar preparado para todos los tipos de crisis que podrían golpear a una empresa.

No obstante, el líder sí puede contar, por anticipado, con cierta planificación de las decisiones que se tomarán paso a paso. El líder debe tener la habilidad de reflexionar sobre la situación y "pensar sobre lo impensable".

Un ejemplo interesante de planificación y de capacidad de anticipación lo dio Jan Carlzon, ex CEO de Scandinavian Airlines. SAS estaba pasando por momentos difíciles, y él consideró que el principal desafío era asegurarse que los cinco millones de pasajeros anuales que volaban con la companía tuvieran "momentos de verdad positivos", en cada momento que experimentaban la marca.

Esta capacidad de anticipación radicó en la visión de que la satisfacción del cliente no era sólo función del departamento de marketing sino una responsabilidad de cada miembro de la organización.

Así, hizo que cada uno de sus empleados fuera consciente del impacto positivo o negativo que podían dar a los clientes, trabajando no sólo sobre las necesidades manifiestas sino también en reconocer aquellas en estado latente.

De esta forma, a mediados de los 80, SAS se convirtió en una de las aerolíneas líderes de Europa.

Ser excepcionales comunicadores. Los líderes en situaciones de crisis deben ser muy claros en la comunicación y en la focalización del mensaje a transmitir, y deben ser muy honestos con la gente: decir claramente lo que van a hacer y por qué lo van a hacer.

La buena comunicación permite convertir al miedo en una acción positiva, inspirando seguridad y confianza en los seguidores y crear un ambiente donde la gente mire hacia delante para solucionar los problemas en lugar de buscar culpables.

La pobre comunicación indica claramente una ausencia de liderazgo y daña enormemente la imagen (como hemos visto en el caso Exxon Valdez). Los diferentes stakeholders quieren y necesitan saberse informados cuando golpea la crisis.

Ser visibles y conectarse con la gente (incluso en el momento central de la crisis). El 19 de abril de 1995 ocurrió un atentado con bomba en un edificio del gobierno norteamericano en Oklahoma.

Inmediatamente, el presidente de los Estados Unidos (en ese entonces, Bill Clinton) se puso al frente de la gestión de la crisis, en mismo lugar del hecho, llegando visiblemente a la gente.

Los mejores líderes para tiempos de crisis, además de ser excepcionales comunicadores, saben conectarse con la gente, dirigiendo los esfuerzos "al frente de la escena".

Preparación para la toma de riesgos. Las situaciones de crisis se caracterizan por su alta incertidumbre. Hay instancias en que los líderes deben tomar decisiones sin toda la información necesaria. Es aquí donde el coraje (con profesionalidad e instinto inteligente) se hace relevante para tomar las mejores decisiones posibles.

Quizá, el costo más alto, por no tener coraje para decidir en momentos críticos, es que el poder de decisión caería en manos de los grupos de interés que hayan sido afectados. Y esta es otra buena razón por la que, en tiempos de crisis, la buena comunicación con los stakeholders es un factor clave de éxito.

Federico Edelstein
Profesor de UADE Business School y del Instituto de Administración de UADE

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lunes, 18 de mayo de 2009

¿Qué es y para qué sirve la inteligencia competitiva?


Conocer el entorno donde opera la compañía puede ser fuente de grandes ventajas estratégicas. Veamos una introducción a la inteligencia competitiva...

Por Adrián Álvarez

Una reciente investigación de McKinsey evaluó la manera en que reaccionan las empresas de algunos rubros ante el lanzamiento de productos o recortes de precios de competidores.

Curiosamente, más de un 77 por ciento de las empresas reconocieron no haberse enterado de estas políticas de la competencia con la suficiente antelación para responder efectivamente.

Esta investigación de McKinsey es una buena introducción a la inteligencia competitiva, definida de acuerdo a la SCIP (Society of Competitive Intelligence Professionals) como un programa legal y ético para recolectar, analizar y distribuir información externa que pueda afectar los planes de la compañía, sus decisiones, operaciones y performance.

Esta información se refiere a todos los actores que pueden afectar el desempeño de la empresa, como proveedores, competidores, clientes, productos sustitutos, potenciales entrantes, tendencias regulatorias y de mercado.

De esta forma, la inteligencia competitiva pretende que la estrategia de la organización se ajuste mejor a su entorno y, dado el caso, pueda influir sobre el mismo para tornarlo más favorable.

Desde un punto de vista teórico, la disciplina tiene dos aplicaciones fundamentales:

1) Disminución de la incertidumbre al contar con mayor información del entorno y los efectos que pueden tener los cambios del mismo sobre el desempeño de la compañía

2) Mayor probabilidad de éxito en la implementación de la estrategia, ya que la inteligencia competitiva brinda herramientas de análisis para estimar la reacción de los competidores ante un cambio de estrategia de la compañía.

Ahora bien, veamos una aplicación concreta de inteligencia competitiva.

Una compañía de consumo masivo supo, a través de una charla, que un competidor introduciría en breve una campaña de promoción y publicidad con grandes premios para los consumidores.

El competidor planeaba ejecutar la campaña para todas sus líneas de producto. Sin embargo, la empresa sólo competía con una de ellas, donde el competidor no era particularmente fuerte y la compañía lideraba con una participación de mercado de más de 80 por ciento.

No obstante, como cada punto de participación del mercado valía varios millones de dólares, la compañía estaba muy preocupada por el posible impacto de la promoción.

Entonces, antes de responder, los ejecutivos decidieron esperar y ver qué sucedía.

Si el efecto era pequeño, la respuesta sería innecesaria y la compañía ahorraría gastos de publicidad y promoción. Además, otra promoción podía desencadenar una espiral competitiva que no beneficiaría a nadie.

Así, mientras "esperaba y veía", la compañía desarrolló su propia promoción para ganar la guerra, en caso de que fuera necesario.

La empresa reunió toda la información que poseía en un "cuarto de guerra". Los datos se actualizaban diariamente a medida que diversos ejecutivos conversaban con las cadenas de supermercados y distribuidores para evaluar la necesidad de una reacción.

Así, todos los días la compañía revisaba los resultados de la promoción del competidor para medir su nivel de éxito y la respuesta más apropiada.

A medida que pasaba el tiempo, la decisión de no responder emergió como la mejor, ya que la iniciativa del competidor no fue suficientemente exitosa en el mercado.

Y así, gracias a su implementación de inteligencia competitiva, la compañía evitó los costos de un posible error estratégico.

Adrián Álvarez
Founding Partner de Midas Consulting. Coordinador del postgrado en Análisis Estratégico e Inteligencia Competitiva en la Universidad de Belgrano

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miércoles, 22 de abril de 2009

Videoconferencias última generación: casi un holograma

Las videoconferencias tradicionales abundan en molestos "delays" de sonido e imágenes de baja calidad. Una nueva tecnología permite celebrar una conferencia virtual como si usted tuviera a su interlocutor al lado suyo aunque esté a miles de kilómetros de distancia...

El ejecutivo típico de las décadas del '80 y '90 vivía prácticamente arriba de los aviones. Negociación con proveedores en Kuala Lumpur, reunión con el equipo de trabajo en Londres y "roadshow" ante clientes en los Estados Unidos. En medio de la gira global, le cantaba a su hija el feliz cumpleaños por teléfono y se perdía sistemáticamente los partidos de fútbol de su hijo.

Hacia finales de los '90, los avances en telecomunicaciones popularizaron las videoconferencias. Así, el cansado ejecutivo con miles de millas aéreas en su haber creyó que finalmente podría encontrar algo de descanso. En efecto, ahora podría mantener reuniones virtuales con otros continentes sin moverse de su oficina.

Pero las desventajas comenzaron a aflorar pronto. Las videoconferencias tradicionales abundan en molestos "delays" de sonido. Y no es lo mismo interactuar a través de una webcam con un monitor de 15 pulgadas que tener al interlocutor sentado frente a usted.

Para algunos, parecen detalles insignificantes. Pero, para otros, constituyen obstáculos irremontables. En negociaciones cruciales, la lectura del lenguaje corporal es fundamental para tomar decisiones en milésimas de segundo en un marco de altísima presión.

Sin embargo, antes de volver a preparar las valijas, conozca la última tendencia en videoconferencias que nos presenta un artículo de The Economist. El concepto se llama "telepresencia" y ya está siendo comercializado por empresas como HP y Cisco.

Básicamente, es una revolución tecnológica con el objetivo de incrementar el realismo de las videoconferencias hasta el punto en que los participantes puedan llegar a olvidar que se encuentran en continentes separados por miles de kilómetros.

En efecto, con la telepresencia, usted puede captar el lenguaje corporal de su interlocutor, desde tics casi imperceptibles hasta los temblores en la voz. Incluso, los "delays" en la conversación son tan insignificantes que usted puede interrumpir al otro como si lo tuviera enfrente.

Esta maravilla de la comunicación es resultado de un radical aumento en la velocidad y calidad de transmisión y la instalación de pantallas gigantes donde usted puede observar a su interlocutor en tamaño real (básicamente, el paso siguiente sería directamente un holograma).

Ahora bien, hablemos de números. ¿Qué se necesita para implementar esta maravilla virtual?

Las videoconferencias tradicionales pueden hacerse con unos pocos dólares. Basta con una computadora, una conexión a Internet, una webcam y un micrófono.

No obstante, la telepresencia implica un salto cualitativo. Es necesario acondicionar una habitación con televisores de alta definición, cámaras y micrófonos de última generación.

HP cobra 350.000 dólares por la instalación del sistema más unos 18.000 dólares mensuales en concepto de mantenimiento. ¿Le parece demasiado? Pida presupuesto en Cisco, que ofrece un servicio similar por apenas 299.000 dólares.

Si bien las cifras están lejos del alcance de la mayoría de las empresas, quizá toda gran corporación debería, al menos, considerar el asunto. Contra unos pocos cientos de miles de dólares que cuesta la instalación del sistema de telepresencia, ¿cuánto podría ahorrarse en tickets aéreos, hoteles y demás gastos de viajes?

Y piense también en los ejecutivos que pasan muchos días por mes viajando por el mundo visitando clientes. La telepresencia puede ser la vía anhelada para un mejor balance entre vida laboral y familiar.

De la redacción de MATERIABIZ

redaccion@materiabiz.com

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Gestionando la cartera de negocios, la matriz BCG adaptada para PyMEs


Desarrollada en la década del 70, la matriz BCG es una popular herramienta de análisis y gestión de la cartera de negocios. A continuación, una versión adaptada para ayudar a pequeñas empresas a decidir dónde concentrar sus recursos y energías...

Por Néstor Setzes

Casi todas las empresas cuentan con distintas unidades o negocios que generan resultados dentro de la misma. Una vez identificados, éstos pueden observarse estratégicamente, ya sea en forma individual (análisis), como en su relación al conjunto (síntesis).

Respecto del análisis de cada negocio, las herramientas más habituales son el cuadro de resultados desagregados, los costos desagregados, los valores patrimoniales comprometidos en cada uno, las evoluciones individuales de deudas y cuentas a cobrar, etc.

Por otro lado, para estudiar la relación de estos comportamientos individuales con la empresa en su conjunto, podemos acudir a la ya conocida Matriz BCG, herramienta desarrollada por el Boston Consulting Group a los fines de sintetizar la posición relativa de cada uno de los distintos negocios de una corporación.

En este artículo, presentaremos una versión adaptada para PyMEs, donde se identifica a cada uno de los negocios de la empresa (por ejemplo, mostrador, venta mayorista, taller, etc.) en uno de cuatro cuadrantes según el estado de crecimiento del mercado en el que actúe y la situación de ganancias o pérdidas del propio negocio, clasificándolos en las categorías de Estrella, Incógnita, Vaca lechera o Perro.

Así, la matriz adaptada queda conformada de la siguiente manera:



El eje vertical representa la situación de demanda del mercado en el que se actúa. Los negocios Estrella e Incógnita participan en mercados en crecimiento, mientras que los negocios Vaca lechera y Perro participan en mercados neutros o en decrecimiento.

El eje horizontal representa la situación particular del negocio en sí, en cuanto a su aporte de ganancias o pérdidas a la organización. Los negocios Incógnita y Perro tienen flujos de tesorería negativos, mientras que los Estrella y Vaca Lechera los tienen positivos.

Una vez ubicado cada negocio en su cuadrante correspondiente, se pueden obtener interesantes conclusiones sobre el comportamiento más adecuado de la empresa respecto de cada unidad en aspectos como inversiones, esfuerzos, recursos, tiempos, estrategias, etc.

Generalmente, las ganancias de los negocios Vaca Lechera solventan las inversiones que requieren los negocios Incógnita. El secreto aquí es no comprometer a los primeros por encima de lo que pueden aportar. Superar este límite es una causa habitual de quiebras de firmas exitosas que emprenden proyectos en áreas que no conocen y sin una adecuada planificación de sus inversiones.

Los negocios Estrella, por su parte, suelen comprometer todas sus ganancias (o más) en solventar su propio crecimiento para posicionarse adecuadamente en el mercado. Un negocio Estrella se transformará en Vaca Lechera cuando los flujos de tesorería derivados sean positivos, esto es que los ingresos por ventas superen a los costos directos, incluidas las inversiones necesarias para su funcionamiento.

Generalmente, esto ocurre cuando disminuye la demanda del mercado, permitiendo sólo un crecimiento vegetativo. En ese momento, la empresa suele disminuir su ritmo de inversiones y, una vez construida una posición competitiva relevante, aumentan los beneficios de la unidad.

Por último, los negocios Perro, una vez detectados, deberían ser vendidos o cerrados, ya que consumen el efectivo generado por las otras unidades. No obstante, en ocasiones, puede ser aconsejable mantenerlos como gasto estratégico, siempre y cuando eso potencie ganancias de los otros negocios (y en una medida que lo justifique).

En definitiva, cualquier empresa, por pequeña que sea, debería realizar este tipo de síntesis estratégica. Este modelo permite mejoras significativas en la administración de los recursos y las energías, y por ende en la productividad general de la organización, además de disminuir drásticamente las posibilidades de error en las decisiones de inversión.

Néstor Setzes
SICFIE, Asesoramiento y Control PyME - Coaching Empresario
info@sicfie.com.ar

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martes, 10 de febrero de 2009

"Los líderes de la vieja escuela del management necesitan ver a sus empleados en la oficina"


Lo dice Pablo Tizado, Territory Manager de Toshiba, empresa que para la región optó por un modelo de negocios con ejecutivos "teletrabajadores". De adolescente, cuando se incorporó al mercado laboral, Pablo Tizado tuvo la posibilidad de ingresar a una importante compañía de seguros. Sin embargo, prefirió aceptar la propuesta de una Pyme dedicada a desarrollos de software, un sector poco conocido hacia 1988.

“Mis primeras tareas fueron entregar cartas, hacer cobranzas. Si bien no era un trabajo muy complicado, en ese momento me sentía como el gerente entrega cartas. Mi posición no requería usar traje y corbata y sin embrago iba todos los días trajeado porque sentía que era una posición importante”, recuerda Tizado, actual Territory Manager de Toshiba para la Argentina, Paraguay y Uruguay.

Así fue que a los 19 años le empezó a “tomar el gustito” a la informática y se inclinó por estudiar la carrera de Programación de sistemas. Sin embargo, como sus fejes observaron que su perfil estaba más orientado al área comercial, le ofrecieron ser ejecutivo de cuentas. A los 22 años, ya tenía gente a su cargo.

Tras pasar por Xerox y con una vasta experiencia en el sector informático, el ejecutivo se hizo cargo de la línea de productos de Toshiba en una distribuidora mayorista hasta que en 1999 empezó a trabajar para la empresa de manera directa con su foco puesto en el desarrollo de los canales de distribución, el marketing y el posicionamiento de la línea.

Y si bien la compañía tiene cerca de 200.000 empleados a nivel mundial y subsidiarias en los cinco continentes, en la región la estructura es bastante pequeña: no son más de 30 las personas que manejan la comercialización de los productos y, en la mayoría de los casos, lo hacen desde sus casas u oficinas particulares. Un ejemplo más que ilustrativo de lo que se conoce como “home office” o “teletrabajo”.

-¿Qué ventajas identifica en el modelo de negocios que Toshiba tiene en la Argentina y la región?
- Al ser una estructura pequeña la resolución de problemas y la toma de decisiones es mucho más rápida, lo cual es una ventaja respecto a otras compañías que tienen estructuras más pesadas y una mayor cantidad de eslabones. Tenemos la mayoría de las áreas tercerizadas. Tratamos de no crear una estructura demasiado grande para no tener costos fijos elevados, oficinas y demás, lo cual en épocas como la actual nos beneficia enormemente ya que partimos con el handicap de no tener que bajar costos o achicar estructuras. Pero por otro lado no dejamos de ser competitivos.

-En estos diez años, ¿nunca se evaluó la posibilidad de abrir una filial o al menor montar oficinas?
- Año a año revisamos nuestro plan de negocios y las estrategias. Hemos hablado en distintas oportunidades de tener oficinas locales pero siempre surge alguna variable económica que nos hace repensar la decisión y volver a la conclusión de que con esta estructura estamos muy bien.

-En su caso ¿le costó adoptar esta metodología de trabajo?
- Hace diez años que trabajo de esta manera, pero en su momento no fue tan fácil acostumbrarme. Al principio tenía que ser muy disciplinado en el manejo de los horarios porque no había nadie que me dijera “vamos que cerramos”. También fue hallarme solo en mi oficina sin interactuar con otras personas, más allá del teléfono o el mail. En ese momento, lo que hice, básicamente, fue hacer rutinas de reuniones, de tiempo de trabajo y de corte. De esa manera le fui encontrando el gusto a este tipo de trabajo, el que a su vez te permite una mayor flexibilidad pero sin perder el objetivo final de hacer crecer la marca. Además, me da la posibilidad de estar en contacto permanente con el flujo de trabajo pero sin la necesidad de estar en un lugar físico. Hoy es una enorme ventaja y creo que me costaría bastante volver a la rutina de una oficina. Teniendo mi notebook y mi teléfono celular llevo mi oficina a todos lado. Por otro lado, desde el ahorro hay muchas compañías en Estados Unidos que ya están proponiéndole al personal que califica para ser mobile que uno o dos días a la semana trabajen desde su casa porque hicieron estudios de esta manera los empleados son más productivos que en la oficina. A su vez, a la empresa le permite ahorrar, por ejemplo, en insumos, por lo que lo están viendo como una muy buena opción de cara al futuro.

-Son contadas las empresas que en el país tienen teletrabajadores ¿Por qué cree que a las compañías argentinas les cuesta tanto adoptar esta forma de trabajo?
-Creo que por un tema cultural de los argentinos. Los líderes que son de la vieja escuela del management necesitan tener control sobre los empleados y verlos en la oficina, por más que estén jugando en la computadora. No debería ser así, pero creo que tarde o temprano va a llegar al país, sobre todo con el desarrollo de la portabilidad y la conectividad inalámbrica.

-A pesar de las ventajas que usted subrayó acerca del trabajo móvil ¿no se volvió un ejecutivo hiperconectado?
-Es un arma de doble filo. Tenés que ser muy disciplinado. Pero se aprende con el tiempo. Al principio, por ejemplo, no tenía un horario de corte, lo cual no está bien y a su vez alguien que no sea disciplinado puede hacer cualquier otra cosa en horario laboral porque está en su casa. Hay que tener bien en claro cuáles son los objetivos, trazarse rutinas de trabajo y no perder la comunicación con pares, colegas de otras empresas, clientes, proveedores, cuentas corporativas. No hay que aislarse.

-¿Le fue difícil encontrar a los perfiles adecuados para esta modalidad de trabajo al momento de formar el equipo?
-Las personas que están a mi cargo también tienen que adoptar este tipo de cultura y está en mí poder transmitírsela, el hecho de trabajar en equipo sin estar en un lugar físico o de tener objetivos en común estando cada uno trabajando desde su casa, que no se superpongan tareas pero que a la vez todos tiremos para el mismo lado y esto es algo que a mí me transmitieron y que tengo que bajar línea a las personas que trabajan conmigo. Hay que hacer una selección adecuada. Lleva su tiempo pero se encuentran las personas correctas. Cuando hice la selección no buscaba a quien tuviera más conocimiento de informática sino que primero me fijaba en la integridad de la persona, que tuviera valores similares a los míos y en segundo lugar que tengan iniciativa, proactividad, ganas, empuje y una cultural de trabajo en equipo, lo cual es fundamental para este tipo de forma de trabajar. Y recién después me fijaba en los conocimientos y aptitudes. El resto se aprende. Afortunadamente di con las personas adecuadas y tenemos un muy buen grupo de trabajo. Y si bien el proyecto de apertura de oficinas está un poco demorado, la idea es seguir incorporando gente bajo este esquema.

-En el contexto actual ¿cómo debe manejarse un CEO con sus empleados?
-Para un líder es fundamental poder transmitir en forma clara a sus empleados hacia donde va la compañía, cuáles son los objetivos y las estrategias que se llevarrán a cabo. Y no contribuir con la incertidumbre general. Aun en épocas de crisis hay que mantener la calma, mostrar cuál es el camino a seguir, ser consecuente y llevarlo adelante. Por otro lado manejar un inventario apropiado para estos tiempos. Y transmitir optimismo.

-Para finalizar, ¿qué le recomendaría a los jóvenes que están ingresando al mercado laboral?
-A los jóvenes que están saliendo en la búsqueda de una oportunidad laboral les diría que si bien esta forma de trabajo es una buena alternativa, como recién se están iniciando creo que tienen que tener buenas bases y ejemplos. No es cuestión de darle a un joven de 20 años una notebook y convertirlo en gerente porque si no tiene una base y lineamientos es muy difícil que es apersona tenga una disciplina de manejarse con ciertos parámetros. Y esto les puede jugar en contra. Un joven tiene que empezar desde abajo a conocer bien el trabajo y no pretender ser gerente a los dos meses. Claro que los que tengan valores e iniciativa, son los que van a tener más chances de llegar a posiciones importantes dentro del mercado.

Puntos Importantes:
  • Pablo Tizado es el Territory Manager de Toshiba para la Argentina, Paraguay y Uruguay.
  • Si bien la compañía tiene cerca de 200.000 empleados y filiales en los cinco continentes, en la región optó por el teletrabajo
  • "Tratamos de no crear una estructura demasiado grande para no tener costos fijos elevados, lo cual en épocas de crisis como la actual nos beneficia", asegura.
  • Y añade: "Las personas que están a mi cargo también tienen que adoptar este tipo de cultura y está en mi poder transmitírsela."

fuente: Infobae.com
Cecilia Novoa
© iProfesional.com

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lunes, 9 de febrero de 2009

Lecciones del ejército romano para enfrentar la crisis


Todos dicen se viene una crisis temible. Sin embargo, por el momento, no sabemos exactamente cómo será. En muchas organizaciones, se vive el ambiente de tensa calma previo a una batalla. Así, ya que estamos a punto de entrar en combate, podríamos aprender algunas lecciones de las centurias romanas...

Por Francisco Ingouville

Por ahora, la crisis financiera ha enviado sus señales pero no se ha presentado de cuerpo entero.

Si bien todavía no hemos visto la cara al enemigo, todos dicen que se acerca y que, tarde o temprano, entrará en contacto con nuestras filas, estrellando sus espadas contra nuestros escudos.

En muchas organizaciones, la situación actual es similar a la incierta calma que precede a una batalla.

Así, dado que existe la sensación de que pronto entraremos en combate, tal vez podamos aprender algunas lecciones de los mejores guerreros de la antigüedad: las centurias romanas.

La táctica de combate de los ejércitos romanos

La fortaleza de los ejércitos romanos radicaba en el funcionamiento del equipo, no del individuo.

Las centurias avanzaban cubiertas de escudos por frente, por los costados y por arriba: "mi escudo cubre tu cabeza, el tuyo cubre nuestros flancos y, el de él, cubre nuestros tórax". Literalmente, la unión hace la fuerza.

A los soldados de la primera fila se los rotaba en plena batalla para evitar el agotamiento y desgastar al adversario. Así, cuando se presentaba la oportunidad, los valientes pero desorganizados enemigos eran víctimas de certeros lanzazos y estocadas.

Para funcionar, la táctica exigía una aceitada coordinación y un estricto cumplimiento del deber de cada soldado. Un acto heroico individual podía romper las filas y desequilibrar al conjunto.

¿Qué podemos aprender de las centurias romanas?

1) Actuar con calma

Los romanos no improvisaban. Tanto los desplazamientos estratégicos de los ejércitos como las tácticas de combate eran fruto de una minuciosa planificación y una serena ejecución.

Un acto intempestivo puede desorganizar nuestra estrategia e incrementar nuestra vulnerabilidad ante la crisis. Sin embargo, no debemos confundir "actuar con calma" con "no actuar".

Piense con tiempo y actúe con la decisión y la serenidad que da un plan discutido a fondo. Eso transmitirá seguridad a todo el equipo y lo hará trabajar con la moral más alta en la ejecución.

2) Armonizar los intereses del individuo y la empresa

El ejército romano pretendía armonizar los intereses del soldado con los del grupo. El soldado cuidaba a la centuria y la centuria cuidaba al soldado.

En el caso empresarial, esto puede lograrse recurriendo a las enseñanzas de la negociación ganador-ganador. No vea una incompatibilidad entre los reclamos de unos y las necesidades de otros.

Hable primero de los objetivos compartidos. Intente pasar de posiciones a intereses y pensar juntos en opciones que satisfagan a todas las partes.

El factor crucial de éxito en cualquier negociación es una convicción compartida de que juntos alcanzaremos una solución

3) Establecer confianza a través de la comunicación

Los romanos eran grandes oradores y sus arengas eran, a veces, tan importantes como las armas.

En una organización, para que el equipo funcione, debemos recordar los valores y los códigos que le dan su espíritu.

Además de las conversaciones con los líderes, la empresa necesita practicar el diálogo horizontal, consensuar la visión de la realidad, de riesgos y oportunidades, y acordar estrategias para evitar los primeros y aprovechar los segundos.

En todo momento, es necesario recordar que el principal factor que genera actitudes competitivas en negociaciones es la falta de comunicación.

4) Cuidar al otro

Una persona puede trabajar mejor para el conjunto cuando los demás la cuidan y apoyan.

El soldado romano de la primera fila podía estar atento al momento en que su enemigo descuidara un punto vital, porque sabía que todo el equipo lo protegía.

En la práctica empresarial, la escucha, el feedback, la comprensión y el apoyo son vitales. El estrés viene más de la soledad, la frustración y la incertidumbre que del trabajo excesivo.

5) Liderazgo y la función del área de recursos humanos

En el ejército romano, el centurión era el responsable del desempeño de su centuria.

En la mayoría de las empresas, sin embargo, los directivos suelen ocuparse de los asuntos específicos de sus áreas.

Pero, ¿quién atiende cómo se coordinan los esfuerzos? ¿Quién vela por mantener alta la moral ante la adversidad? ¿Quién evita que, ante el miedo, se formen facciones, intrigas y cabildeos?

En primer lugar, el CEO y los líderes de áreas deben resistir la tentación natural de concentrar poder, muy común en las épocas complicadas.

En un contexto difícil deben apoyarse en el área de recursos humano, pidiendo consejos y estrategias.

Un asunto tratado en equipo y profesionalmente, con la debida planificación, da mejores resultados que una improvisación. A los romanos les sirvió para construir un imperio.

Francisco Ingouville
Mason Fellow Harvard University, Socio Fundador de Ingouville & Nelson, Consultoría y capacitación. Autor del libro Relaciones Creativas

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lunes, 2 de febrero de 2009

Estructura organizativa: ¿cómo se hace el trabajo en la empresa?


¿Quiénes dirigen? ¿Quién responde a quién? ¿Cómo se hace el trabajo en la empresa? Una introducción al concepto de estructura organizativa...

Por Guillermo de Haro

Alfred Chandler, legendario profesor de historia de los negocios en Harvard, decía que la estructura sigue a la estrategia. Primero, determinemos lo que queremos hacer y después veamos cómo nos organizamos para hacerlo.

Sin embargo, es común la tendencia a construir la casa por el techo, es decir, a diseñar la estrategia a partir de la estructura organizativa.

De hecho, muchos negocios han nacido y crecido al hilo de una oportunidad en un mercado, sin más estrategia que aprovecharla lo mejor posible, apoyados en una estructura que soportaba el "qué hacemos" y "cómo lo hacemos", aunque faltaba el "por qué lo hacemos".

Pero, ¿por qué es tan importante la estructura?

En el día a día de la empresa, debemos llevar a cabo una serie de funciones, es decir, hacer cosas.

Algunas son rutinarias, otras no; algunas pueden automatizarse o externalizarse, otras deben desarrollarse internamente por personal con ciertas habilidades o conocimientos.

Y, desde luego, estas funciones o actividades deben tener un responsable, una persona que se asegure de que el trabajo se realice en tiempo y forma.

Precisamente, la estructura nos ayuda a definir qué se debe hacer y quién debe hacerlo. Así, la estructura es una de las bases de la organización (o de la desorganización) de las actividades de una empresa.

Ahora bien, a lo largo de la historia, diversas compañías se han organizado de diferentes formas. Veamos las estructuras más comunes:

Estructura funcional

En la estructura funcional, el trabajo se divide según las funciones que se realizan. En estas organizaciones, las áreas de ventas, marketing o finanzas se distinguen claramente como funciones diferentes que necesitan distintas habilidades y conocimientos.

Estructura divisional

En la estructura divisional, frecuente en empresas con varias líneas de productos, las distintas unidades tienen una mini-estructura funcional propia.

Es decir, cada unidad tiene su propia área de marketing, recursos humanos, finanzas, etc.

El criterio para hacer la división puede ser geográfico, por mercado, por línea de producto, por temas legales, u otros.

De esta forma, la corporación divisional es, simplificando, como un gran conglomerado compuesto por pequeñas empresas organizadas funcionalmente.

Estructura horizontal

Típicamente, las estructuras funcionales o divisionales de las grandes corporaciones resultan en una proliferación de mandos intermedios, con la tarea de vincular las políticas emanadas de la alta dirección con el trabajo cotidiano de los empleados de línea.

Sin embargo, es frecuente que esta estructura obstruya los flujos de información, la transmisión de la cultura y los valores, y distancie la dirección general y la estrategia de los trabajadores en contacto con el cliente.

De esta forma, en los últimos años, muchas empresas han adoptado estructuras horizontales, caracterizadas por una menor cantidad de niveles jerárquicos y un mayor contacto entre empleados y alta dirección.

Estructuras matriciales

En las estructuras matriciales, frecuentes en consultoría y otras empresas que organizan su trabajo por proyectos, los empleados tienen dos jefes.

Pensemos, por ejemplo, en una gran compañía de construcción donde existe un departamento de ingeniería, comandado por un director.

Pero cuando comienza un gran proyecto donde colaboran varios departamentos, el proyecto tiene un director responsable.

De esta forma, durante el proyecto, un ingeniero tendrá dos jefes. El director de su departamento y el del proyecto donde está trabajando. Ambos deben coordinarse bien para no bloquear la organización con sus decisiones.

Ahora bien, ¿cuál es la mejor estructura organizativa?

Aquí, resulta imposible brindar una respuesta válida para todos los casos. Y las modas tampoco ayudan (hasta no hace mucho, parecía que la organización horizontal era algo imprescindible para todos los negocios).

Henry Mintzberg demostró que cada una de las diferentes maneras en que una empresa define las relaciones formales internas entre sus unidades es más adecuada para unos entornos, o tipo de negocios, que otras.

Pero, para que esta presentación no quede en la pura teoría, en un próximo artículo en MATERIABIZ nos concentraremos en un ejemplo concreto de estrategia y estructura: la organización de la Familia Corleone.

Fuente: MateriaBiz
Guillermo de Haro
Profesor IE Business School


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